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14 de septiembre de 2010

La crítica a los demás

Reprender y corregir a alguien por sus errores es importante. Este acto esencialmente caritativo es la primera obligación del Samurai. Pero hay que esforzarse en hacerlo de la manera conveniente.

En efecto, es fácil encontrar cualidades y defectos en la conducta del prójimo. También es igualmente fácil criticarlo.

La mayoría de las personas se imagina que es por gentileza que dicen a los otros lo que no desean oír y si alguna vez sus críticas son mal acogidas, piensan que los otros son incurables. Tal manera de pensar no es razonable. La misma da tan malos resultados como colocar a alguien en una situación embarazosa o bien si alguien nos insultara. Esto no es muchas veces más que una mala manera de sacar lo que nos pesa en el corazón.

La crítica sólo debe intervenir después de haber discernido si la persona la aceptará o no, después que uno se ha hecho amigo de ella, de haber compartido sus intereses y de haberse comportado de manera tal que nos concede su entera confianza para que tenga fe en nuestras palabras.

Luego interviene el tacto. Hay que sentir el buen momento y la buena manera de ejercer su crítica. Hay que empezar comentando sus propios fallos y luego llevar a su interlocutor a comprender, sin pronunciar más palabras de las necesarias. Hay que alabar sus méritos; esforzarse en darle ánimos, en preparar su humor; volverlo tan receptivo a las observaciones del mismo modo que el hombre sediento lo es al agua. Es entonces cuando hay que corregir sus errores.

La crítica constructiva es delicada. Sé por experiencia que las costumbres malas y antiguas, no ceden sin fuerza. Me parece que la actitud más verdaderamente caritativa consiste en ser benevolentes y amistosos los unos con lo otros, corregir mutuamente sus errores para servir luego al Daimyo. Poniendo a alguien voluntariamente en una situación embarazosa no se hace nada constructivo. ¿Cómo podría ser de otro modo?

Extracto de HAGAKURE
Yamamoto

16 de julio de 2010

MUSHIN


El monje Tannen tenía la costumbre de decir: "La gente ha terminado por no comprender por qué los sacerdotes no enseñan más que la doctrina del Mushin. Se denomina Mushin al espíritu sin mancha y sin complicación. Esto es algo interesante".

El Señor Sanenori decía: "En el corazón de un soplo en donde la perversidad no encuentra sitio, allí está la VÍA". Si esto es cierto, la VÍA es una. Pero nadie puede comprender esta evidencia a simple vista.


La pureza no se obtiene sin esfuerzo.


HAGAKURE
Jocho Yamamoto.

30 de junio de 2009

Hannya

Tras la fantástica entrada anterior escrita por mi amigo José me permito hacer una pequeña aportación a esta bitácora, ya que contamos con el consentimiento de nuestro Sensei. No está nada mal que se nos permita hablar de la cultura japonesa que tanto nos gusta y en concreto quisiera hablaros de un personaje que me fascina.

La Hannya es un personaje del teatro tradicional Noh, como sucede con otros muchos personajes está representada por un actor (llamados mai-kata, no hay actrices en el teatro Noh) el cual viste una máscara que le cubre el rostro.

Dentro del teatro Noh se establecen varias categorías para los tipos de máscaras usadas: Dioses, Guerreros, Lunáticos, Hombres, Mujeres y Demonios. En concreto la Hannya abarca dos categorías, ya que se trata de una mujer y un demonio al mismo tiempo. Se trata de la representación del espíritu de una mujer que ha enloquecido al llegar a su máximo estado de celos. Lo realmente interesante de éste personaje es que no sólo hay una máscara para representarla, suele sufrir una evolución que va desde una hermosa mujer a un terrible demonio. Para ello la representación de la Hannya cuenta con hasta once máscaras diferentes en distintos momentos de su evolución, para acabar como véis en la imagen.

Sé que los aficionados a las máscaras (haberlos, haylos) sabrán apreciar la belleza de la máscara Hannya, además se trata de una de las imágenes más representativas de la cultura tradicional japonesa que ha trascendido sus fronteras. Dicho sea de paso, en el mundo del tatuaje es un trabajo muy solicitado y apreciado por los aficionados al tatuaje tradicional japonés (el cual practicamente merece una entrada para él sólo).

Si os atrevéis a profundizar un poco más en éste mundo os recomendaré un par de películas del Maestro Kurosawa: "Trono de Sangre" (1957) y "Kagemusha, La Sombra del Guerrero" (1980), donde se hacen incursiones cinematográficas en el mundo del teatro Noh. Para los que os da un poco de miedo el cine experimental japonés podéis encontrar representaciones más vanales de la Hannya en la serie manga "Rurouni Kenshin", donde hay un personaje que lleva esta máscara o incluso en el fantástico juego de consola Tekken, en el cual el personaje "Yoshimitsu" viste una máscara Hannya en alguna de sus vestimentas.

Si a estas alturas os interesa lo que os escribo, dejadme que os cuente algo más sobre éste personaje. Las primeras representaciones de la Hannya de las que se tiene noticia se situan alrrededor del periodo Muromachi (1558 de nuestra era), es muy probable que sean una evolución a partir de las obras pictóricas japonesas en la plasmación plástica de leyendas de la tradición oral.

Una de las obras que mejor retrata el rencor vengativo de la mujer y su sufrimiento es "Dojoji" ("El Templo Dojoji"). Esta obra narra la historia de una mujer que tras ser abandonada por su prometido, jura vengarse de él:

Un día, una joven bailarina llegó al templo Dojoji de Kishu (actual Wakayama) para ver la campana que los monjes acababan de instalar después de años y años sin ella. Aun a pesar de que estaba prohibido el acceso a las mujeres, los monjes al final accedieron a cambio de que les dedicara un baile. Sin embargo, la joven se ocultó dentro de la campana que entonces cayó desplomada sobre la base del templo. Entonces un sacerdote anciano que estaba allí presente, recordó una historia ocurrida años antes. Érase una vez un monje de una secta budista esotérica que mantenía una relación amorosa con una bella joven. Cuando el monje fue trasladado a la sede de su congregación, la joven le pidió que la llevara con él. Sin embargo, en aquella época las mujeres no podían vivir en la mayoría de los templos. Perseguido por su amante, el monje encontró refugio en el templo Dojoji, bajo cuya campana decidió esconderse. Pero la joven le siguió los pasos y al llegar al templo se convirtió en serpiente y se enrolló alrededor de la campana. Entonces arrojó una llama de fuego que hizo arder la campana y a su amante dentro. Tras contar esta historia, el monje dedujo que la bailarina que acababa de desaparecer bajo la campana bien podría ser la misma joven del relato. Sus compañeros, que habían escuchado la narración de los hechos con atención, empezaron a rezar por el alma de la desconocida. Poco después de entonar las primeras oraciones, la campana comenzó a elevarse y surgió la imagen de una mujer serpiente, con el rostro cubierto por una máscara Hannya. Como en el relato antiguo, escupió una llamarada, que prendió de fuego su propio cuerpo hasta que la joven desapareció bajo las aguas de un río.


Hoy en dia, en Japón aún se hace un gesto con la mano imitando los cuernos de la Hannya cuando una mujer siente ira o celos hacia un hombre, curioso cuando menos, ¿no?

Es posible que los que habéis llegado hasta aqui leyendo os estéis preguntando que relación tiene todo esto con karate-do. Vale, admito que poco, aunque me niego a creer que hacéis artes marciales "por deporte", si estás metido en esto es porque seguramente te interesa la cultura y la tradición oriental. Los que me conocéis sabéis que a mí si me interesan y me consta que a muchos de vosotros y vosotras también. Es por ello que espero haberos tenido entretenidos un ratito con esta pequeña dosis de culturilla japonesa, si os ha gustado y queréis saber más investigad por vuestra cuenta, seguro que no os arrepentiréis.

¡Un fuerte abrazo!

24 de junio de 2009

Haiku

Haiku. Como muchos ya sabréis, el haiku es un tipo de poema tradicional japonés, breve (generalmente unos tres versos), de carácter polisilábico. Y digo versos, porque en el refinamiento de su propia simplicidad, el haiku carece de rima, título, signos de puntuación, etc...
Muy influido por la filosofía del zen, su estilo se caracteriza por la naturalidad, la sencillez, la sutileza, la austeridad, y una aparente asimetría. El haiku aborda aspectos muy variopintos, como fenómenos naturales, cambios estacionales o hechos de la vida cotidiana... pero lo que en realidad retratan es lo que esta sucediendo en este momento y en este lugar...
Los autores de haiku se denominan haijin, y entre los más importantes de la historia de Japón, podemos citar a Matsuo Basho, Yosa Buson, Kobayashi Issa, Usuda Arô, Masaoka Shiki, Uejima Onitsura, Ritsurin Issekiro, Arakida Morikate, Yamasaki Sokan, Ihara Saikaku, entre otros. Y os mencionaré aquí al, a mi parecer, grandioso Taneda Santoka, cuya historia prometo contar próximamente....

Seguramente os preguntareis que hace aquí esta entrada. Bueno, en parte, es un pequeño privilegio de administrador del blog, y en parte, una afición personal.
No... En realidad, un haiku comparte con las artes marciales una fuerte carga de experiencia personal. Siempre hemos dicho que karate no se aprende, se hace... bueno, a mi parecer, el haiku trata de capturar esa misma sensación de vivencia en palabras...

Mi recomendación es que busques algunos haiku, los leas y que trates de experimentarlos, no de entenderlos... Aquí te dejo algunos. Buena suerte y buena lectura!!!!

Mate ne!


Una rama despojada de hojas,
un cuervo posado en ella…
Este atardecer de otoño
(Basho)

Comemos, evacuamos, nos acostamos y nos levantamos;
este es nuestro mundo.
Todo lo que tenemos que hacer después es morir
(Ikkyu)

Quietamente sentado, sin hacer nada,
llega la primavera y crece sola la hierba.

La larga noche;
el sonido del agua
dice lo que pienso
(Gochiku)

Las sombras del bambú están barriendo las escaleras,
pero no se agita el polvo.
La luz de la luna penetra hondamente en el fondo del estanque,
pero en el agua no quedan rastros.

Cientos de flores primaverales; la luna otoñal.
Una refrescante brisa estival; la nieve invernal.
Libra tu mente de todo vano pensamiento
¡Y cuán agradable es para ti toda estación!.
(Mumon)

No tengo dinero, no tengo cosas, no tengo dientes...
Completamente solo
(Santoka)